sábado, 31 de enero de 2015





La imaginación es el límite. Ponerle una ristra de luces a un montón de pimientos alineados sobre ramas artificiales, es crear algo, un árbol tal vez, allá la imaginación de cada cual.


La imaginación es el límite.

domingo, 25 de enero de 2015




¿Dónde te escondiste?, detrás de las olas, dentro de las conchas, encima de una nube, ... no sé.


¿Dónde estás que no te encuentro?, y te echo de menos, el escaso calor que me das cada noche, la luz de tus ojos, ...



Valor para soñar y buscarte ...


La guerra nos perjudica a todos. Porque es al antítesis de la vida, la antítesis del sentimiento de hermandad entre los hombres y mujeres, la antítesis de la solidaridad, amistad, amor, ...


La guerra provoca la muerte de millones, el odio de otros tantos, la pobreza de todos, salvo de los que se hacen ricos y poderosos con la guerra. 

Defender la paz es defender la vida. Quien no está contra la guerra, no puede presumir de defender la vida, porque la guerra es la pena de muerte legalizada.




Lucía, la protagonista de CUANDO EL VIENTO DEJA DE SOPLAR, conocía los horrores de la guerra y por eso era voluntaria. Y por eso también, dejó su vida atada a una lucha generosa.

martes, 20 de enero de 2015





"El tiempo pasa, y nos vamos poniendo viejos ..."


Siempre que una puerta se cierra, se abre una ventana. Eso dicen. Incluso que la ventana se convierte en puerta, en portalón, en gran paseo que nos enseña una nueva realidad. 



¡Por Dios, que pongan una luz en lo alto de la puerta!. ¡Qué se distinga en la noche!. Para no perdernos.

No sea que la ilusión se diluya y perdamos la oportunidad.

Una luz, tan solo una luz. Una señal que deslumbre en la oscuridad, que permita al perdido encontrar el camino, que permita a la ausente hallar la senda. La negrura es la pena, la claridad, la alegría.

Camina, vida mía, hacia la claridad, que detrás de la puerta te espero desnudo.

domingo, 18 de enero de 2015

sábado, 10 de enero de 2015





La soledad que se siente al adentrarse en la maraña de la vida, en la lucha diaria, pocas veces agradable. El silencio de la gran ciudad, que con sus ruidos agresivos hace que nuestros oídos se vuelvan sordos a lo que pasa a nuestro alrededor. La luz que desarma la oscuridad.


Todo eso se resume en un paseo por la arena del desierto. Las huellas nos recuerdan que no estamos solos a pesar de que nadie se cruce en nuestro plano. Que el ruido de obras, vehículos, gentes, no existen aquí, sólo redunda en beneficio de la profundidad del ser humano.

Y nos sentimos inmensos, infinitos, pero a la vez pequeños y débiles.

lunes, 5 de enero de 2015





Tal vez la magia sea eso, tan solo eso, sobrevivir en un mundo adverso, edificar un refugio en algún lugar perdido, unas cabras, unos dátiles y el silencio inmenso, amenizado por el frío intenso de la noche, las palabras en común, una hoguera ...


La magia es la vida, el ser humano y cómo sabe aprovechar las cosas, escasas a veces, que nos brinda el destino. La magia de ser felices sin internet, sin móviles, sin vehículos, sin trenes de alta velocidad, ... sin muchas cosas. 

Nos decía alguien de esos que viven allí, que había vivido en una ciudad, pero que no lo cambiaba por el desierto en absoluto, a donde se había vuelto para ser feliz.

Eso es la magia. Simplemente, la magia.